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A 4500 metros sobre la cordillera riojana
Camel Waidatt - Aventurero

Iré directamente al grano, aunque me gustaría contarles mucho más acerca de este inolvidable viaje que resultó, al fin, un fin de semana de película. Allí se concretó, sin dudas, uno de esos vuelos soñados, en la Laguna Brava, en la cordillera riojana, a 4200 metros sobre el nivel del mar. Fue el sábado 5 de enero, desde las 11:00 de la mañana hasta las 11:50, más o menos. El despegue fue en el lado sur de la laguna. Se pudo subir 300 metros (más no hacía falta) y recorrer la laguna en su extensión, 17 Kilómetros más o menos, sacar un rollo de fotos entero y disfrutar a esa altura el avión, que aterrizó de emergencia (transportando caballos de carrera), el cerro Veladero al fondo, los cerros Bonete Chico, Bonete Grande y el Monte Pissis, éste último de 6880 metros. También la laguna y sus flamencos.

El despegue con el Companion (biplaza) fue asistido. Me remolcaron a mano y corriendo, ya que cargar con esos 25 o 28 Kg a esa altura, y agregarle que la hélice y el parapente tienen menos sustentación por la densidad del aire (las moléculas están más distantes entre sí), lo dejan a uno sin aliento. El despegue se consiguió en el segundo intento. Habíamos elegido una pendiente suave, al lado de la laguna. El viento llevaba direcciones variables y en algunos momentos comenzaba a quedar fijo desde el lado suroeste. Luego de rascar un poco hacia el sur y no subir, giré hacia el sureste, donde hay algunas pequeñas cadenas, y por suerte logré algo de dinámica y atravesar térmicas en esos multicolores cerros sin vegetación.

Después, llegando a 300 metros giré ciento ochenta grados, para atravesar toda la laguna en su extensión, con viento de cola. A mitad de camino costó ganar altura de nuevo, ya que la había perdido y era más fácil avanzar arriba de una inversión por sobre los 200 metros. Al aterrizar se pudo comprobar el ahorro de combustible (1 litro por hora, aproximadamente), a pesar que fue casi todo a máxima potencia.

Un trabajo en equipo

Los integrantes de la expedición, en el camión Mercedes Benz 1114 con turbo, quienes hicieron posible este viaje de ensueño, fueron: Eduardo (organizó la travesía), Jorge X 2, Luis, el Puntano y, agradecido de poder volar, Camel. Sin ellos el vuelo hubiera sido irrealizable. Algunas peripecias: seis pinchaduras de "clavos nuevos" en las dos cubiertas delanteras (retraso de 4 horas en Vinchina), rotura y sustracción del caño de escape, asado en el refugio de la Laguna -a 4200 mts-, muchos partidos de chinchón y truco en el campamento de Roggio (Las Chacritas) al pie de la cordillera, y también en la parte trasera del camión, con luz y todo. Nunca antes vi tantas estrellas de noche.

Espero con las fotos compartir este regalo de Reyes y un sueño hecho realidad (en una de ellas se puede observar la capa de estratocúmulos, hacia abajo, entre unos 2500 y 3500 metros). Me siento muy feliz y espero contagiar a alguien en estos difíciles tiempos.

Sobre el vuelo en la laguna no hay mucho más para contar. Después de eso y del regreso, pude volar sobre el campamento de Roggio donde pernoctamos dos noches -era un cañadón cerrado al pie de la cordillera-, para que los dos cuidadores del obrador pudieran apreciar algo que no habían visto nunca. Ellos llevan dos años casi sin actividad, porque la construcción del camino a Chile esta parada. El sobrevuelo fue corto y un tanto movido, ya que estábamos dentro de un vallecito cerrado de unos 400 metros cuadrados.

Vuelo de despedida

Al día siguiente, ya con rumbo a Chilecito, pude emprender un vuelo desde la ruta hasta Jague, el ultimo poblado antes de la cordillera. No había nada de viento y costó bastante salir. Por supuesto, siempre asistido a la hora de inflar y correr un poco. El día seguía turbulento (seguramente porque el día anterior estuvo nublado y ese día había sol a pleno. Fue también cerca del mediodía, a las 11:00 más o menos). Sobrevolar Jague de nuevo fue muy lindo. Digo "de nuevo" porque el año pasado -en marzo- habíamos intentado ir a la laguna pero nos hizo regresar una nevada fuerte muy cerca de la misma. En esa oportunidad, al no poder volar allí, lo hicimos de vuelta en todos los pueblitos del camino (Jague, Villa Unión, Vinchina, Villa Castelli). La gente del lugar es muy humilde y se acercó asombrada a preguntar y ofrecernos lo poco que tiene.

Por último, les comento que el vuelo en la laguna es una travesía a la que uno debe ir prevenido con víveres para el doble de tiempo de lo que uno se piensa quedar, mucho abrigo, en lo posible 2 o 3 vehículos, algunos medicamentos (analgésicos, antiinflamatorios, antiespasmódicos y material para alguna lastimadura o contusión). Es indispensable avisar en el puesto de fauna cuánto tiempo piensa uno estar arriba y los lugares por donde uno va a transitar, ya que no hay ningún tipo de comunicación (celulares, radio, etc.) y algún percance puede llevar bastante y preciado tiempo. Es una travesía maravillosa y que el que tenga la posibilidad de realizarla no la olvidará nunca. Además, quien una vez que la haya realizado, siempre querrá regresar.

 

 

Nota:

e-mail: camel_waidatt@hotmail.com
web: www.cuestavieja.com




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