¿Por
qué no un "Adventure Race"?
Guillermo
Tibaldi -
Experto Aventurarse
Era
fines de junio, cuando me enteré de la tercera
fecha del Circuito de carreras de aventura Adventure Race
2001. Rápidamente pensé en mi amigo Antonio
González, experto en supervivencia y en montaña
pero, más que todo, experto en superarse día
a día. Lo llamé y le conté lo que
pasaría a fines de agosto, precisamente el 26 de
ese mes, en Pinamar, muy cerca de casa, en Mar del Plata.
¿Por qué no armar un equipo y vivir la experiencia
de correr? Nosotros no fuimos, ni seguramente seremos
corredores. Habíamos empezado a realizar un trabajo
aeróbico fuerte unos cuantos meses atrás,
cuando teníamos por delante la Expedición
Solidaria Aconcagua Año Uno. Pero igual,
estábamos muy lejos de llegar a pensar en los casi
treinta kilómetros de que hablaban las cartas del
Club de Corredores para la carrera en Pinamar.
Lo nuestro siempre fueron las expediciones, el campo,
la sierra, las montañas, la búsqueda del
agua y el armar la carpa o un refugio con vientos fuertes.
Pero en poco tiempo dejamos las bombachas de campo y el
gorro de selva para reemplazarlas por una calzas ajustaditas
y una vincha -¡algunos amigos nos dieron por perdidos!-.
Lo cierto es que la aventura es el desafío permanente
y, aunque en este caso sabíamos que la única
incertidumbre sería no llegar, nos gustó
proponernos vivir esta experiencia. El nombre estaba cantado:
"Aconcagua Año Uno". Nuestro número
de inscripción era el 245.
Entrenar en la costa y
en la playa, charlando y recordando anécdotas,
aunque también viendo pasar alguna mujer bonita,
ya estaba valiendo la pena. Corrimos sin parar nuestros
primeros veinte kilómetros, todo un éxito
para semejantes veteranos, aunque nos hubiese faltado
un mes más de entrenamientos, para sentirnos plenos
y llegar a lo que nuestra genética nos dio. El
objetivo estaba claro: pasar un momento ameno, incrementar
nuestro estado físico para la próxima expedición
y llegar a completar la distancia de carrera sin detenernos.
¡Pinamar, allá
vamos!
Partimos
el sábado 25 al mediodía desde Mar del Plata,
en la camioneta de Antonio, para arribar a tiempo a la
charla que dio el Dr. Massa sobre aspectos vinculados
a la nutrición y el entrenamiento en este tipo
de competencias. Estuvo muy interesante y nos confirmó,
como creo a unos cuantos más de los que estábamos
en el colmado Cine Oasis, que nada de lo que habíamos
hecho era lo correcto para encarar una carrera de este
tipo. Pero bueno, ya era tarde. Ahora había que
correr.
Dormimos en la camioneta
y a pesar de no jugarnos nada importante, la noche fue
poco descansada. Parecía la noche en el refugio
Berlín antes de intentar la cumbre del Aconcagua.
Claro está, un poco más cálida.
Con las primeras luces,
comenzamos la sobre hidratación y nos disfrazamos
de corredores. Ya teníamos en nuestra mente la
felicidad de saber que tendríamos que esforzarnos
por nuestro objetivo, una prueba más para recordar
en nuestras vidas.
A
correr
El
día se presentó con mucha niebla y la largada
se retrasó unos minutos. El helicóptero,
que daría más espectacularidad al inicio,
no pudo aparecer. Bastante apiladitos, cerca de la línea
de largada, teníamos el entusiasmo de los adolescentes
y de hecho, de algún modo lo éramos. Esta
etapa de la Adventure Race estaba por cumplir el récord
en cantidad de participantes: 1060 competidores, provenientes
de todas partes de la Argentina.
La cuenta regresiva...
¡y largamos! Tomamos por la orilla del mar, en una
jornada gris, en la cual la niebla y la arena fueron protagonistas.
Corrimos por la playa bordeando la costa unos cinco kilómetros.
En este tramo nos ubicamos seguramente de la mitad hacia
atrás. Luego entramos al bosque señalizado
por la organización y recorrimos senderos de terreno
arenoso, hasta salir a un claro y llegar a la orilla del
mar, donde se encontraba el puesto de control.
A partir de este punto
comenzó el gran desafío del desierto, una
gran extensión de arena compuesta por tres grandes
médanos que debíamos ascender y recorrer
por sus filos. Fue el tramo más espectacular del
recorrido. Únicamente se visualizaba la arena,
la neblina y las siluetas de los corredores, a esta altura
fatigados y sedientos. Muy cerca de nosotros - lo pasábamos
y nos pasaba- venía Julián Weich y su compañero.
A la hora y quince de competencia
bajamos de las crudas dunas. Ya estábamos a dos
tercios del recorrido. Se podía notar la eterna
fila de corredores que iban tomando distancia entre sí.
El circuito pasó entonces por bosques de pinos,
con senderos desnivelados y sinuosos, durante un largo
tramo. Allí decidimos comenzar a apurar, pues nuestro
físico respondía bien.
Tras una espectacular rodada
de mi parte al tropezar con unas raíces, continuamos
hasta llegar a la zona que bordea las canchas de golf,
ya cercana a la llegada en Golf Links Pinamar. Creo que
allí dejamos todo. Estuvo muy bueno. La llegada
fue como alcanzar una cumbre. Nos estrechamos en un abrazo,
como unos meses atrás lo habíamos hecho
en la cumbre del Aconcagua.
Los
resultados
A
la 1:46:36 de carrera llegó el equipo ganador,
"Steeplechase", proveniente de Mar del Plata
y compuesto por Ramiro Paris y Pablo Agueria. A sólo
18 segundos llegó el "Malvinas Argentinas",
de Héctor Barreiro y Pablo Anríquez, de
Villa Gesell, dejando claro así que los locales
mandan en la zona. El tercer puesto se lo llevaron Alberto
Cabaleiro y Guillermo Bruckl, de Buenos Aires, con el
equipo "AC Training Outside". En la categoría
mixta ganó el "Team Nike", de Florencia
Gorchs (Buenos Aires) y Benjamín Ayala (Villa La
Angostura), logrando un tiempo de 1:57:53. Segundo resultó
el equipo de la tandilense Romina Maldonado y el mendocino
Juan Manuel García y tercero el equipo "Columbia",
de Cecilia Urtubey y Mario Rubín. El podio para
el primer puesto en damas se lo llevó "Catanishka",
compuesto por las hermanas marplatenses Alejandra y Silvana
Calcagno, con un tiempo de 2:24:00. En segundo lugar,
a nueve minutos, llegaron Mirta Romano y Andrea Mastrovicenzo,
del equipo "Isuzu Nike Radio", quienes venían
compitiendo invictas en su categoría en el Adventure
Race 2001. Terceras, de Buenos Aires, Ana Bermejo y Carolina
Mercatali.