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Vuelos en el viejo mundo

Luis Rosenkjer - Experto Aventurarse


Me encuentro hoy en el pueblo de Bramberg (Austria), alojado en la misma habitación que hace dos años, cuando se realizó lo que podría llamarse el Mundial de la Lluvia. Hoy despegué en Hollersbach a las 17:00 y realicé un vuelito tranquilo de una hora. Había llegado al lugar horas antes, después un breve viaje por la República Checa, y tras varias semanas de vuelo en Francia. La intención de este relato es brindarles a los lectores algunos detalles de interés sobre estas experiencias.

El paso por Francia resultó más que satisfactorio. Sobre 16 días disponibles (del 6 al 21 de mayo) se volaron catorce. Nos tocó, en total, un día de lluvia y otro con exceso de viento. El día de viento, sólo despegó un piloto de nuestro grupo, y en condiciones verdaderamente muy turbulentas. Los más fanáticos desplegaron las velas el mismo día que llegaron, después de 17 horas de viaje. También, claro, lo hicieron al final, horas antes de subirse al avión.

De esas 14 jornadas volables, sólo tuvimos dos en las que los vuelos fueron pianos, de lujo. El resto de los días, de todos modos, varios pilotos pudieron hacer vuelos de más de una hora. Todos fueron locales, a corta distancia. Fue así a instancias de la organización, a pesar que en algunas ocasiones, las condiciones daban para viajar un poco. En general, preferimos mantener las cosas bajo control dentro de las zonas utilizadas y evitar perder contacto visual con los pilotos.

Un viaje exitoso

Algo para resaltar es que no pasamos ningún susto importante, a pesar del tamaño del grupo, compuesto por 23 pilotos. Si bien, Didier Ageron y yo colaboramos, creo que en gran medida se lo debemos a Ale Pachocki, quien realizó una tarea excepcional en el despegue y por la radio, minimizando los riesgos. También, hay que destacar la gran colaboración de todos los integrantes del grupo que, por momentos, sacrificaron satisfacción para ganar en seguridad. En todo el periplo por cielo francés volamos por Chamonix, Saint Hilaire, Annecy, Saint Gervais, Plain Joux y Mieussy.

Cada vez que nos desplazábamos (éramos 28, en total), parecíamos un regimiento. Ibamos en tres Peugeot Boxer para nueve pasajeros, y un Peugeot 306, que usaban las "chicas". Si bien la premisa fue pasar desapercibidos, en general no resultó sencillo. Algunos de los post vuelos fueron muy divertidos, especialmente una cena en La Ferme, cerca de Annecy, y antes de regresar a Saint Gervais, nuestro lugar de alojamiento. De todos modos, los pormenores se los dejo a Ale, Gonzalo, Pablito, Simón, Carlos, y otros, cuando tengan tiempo.

En general, creo que el grupo quedó satisfecho y las expectativas se cumplieron sobradamente. Una vez más, vale decirlo, tuvimos la cuotita de suerte con el tiempo. Un nuevo viaje por Francia para 2002 ya está en el horno. Pronto les comentaré la propuesta.

Una escapadita por la República Checa

Después de la experiencia, con Eduardo y Alberto hicimos una pasada de cuatro días por Praga. Pudimos volar sólo en tres de los días. Uno de ellos fue con una corriente dinámica difícil, en un cerrito muy bajo al este. El segundo, sin nada, en ese mismo lugar. El último resultó muy bueno. Fue en Chernajora (o algo así), cerca de la frontera con Polonia. Allí, pude hacer un ida y vuelta de unos cuarenta kilómetros, con techos de 900 metros sobre el despegue, térmicas interesantes y mucho frío. Había muchas velas en el aire y en todo el trayecto sobrevolé unos 6 u 8 despegues más, con cierta actividad. Todo era sobre un cordillera que sirve de limite con Polonia, obviamente, con vista a los dos países.

La Republica Checa tiene unos 2.500 pilotos y pocos cerros. Milan, amigo de Pachocki del Pampacross 2000 y compañero de cervezas, nos atendió de primera y no paró de decirnos que este año se vendrá por tres semanas a visitar la Argentina. Sin duda, república Checa es un país recomendable para conocer y no solamente por el vuelo.

Así fue esta experiencia maravillosa por Francia y la República Checa. Eso es todo desde la habitación de hotel en Bramberg, Austria. En una semana más comenzará la PWC (Copa del Mundo) en Simmental, Suiza. Allí estaremos. Si ocurre algo interesante, se los contaré. Saludos desde el viejo mundo.




Nota: Fotos de Carlos Espeche.

 

 



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