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Kalambre Trekk 2003
Antonio Rodríguez
- Aventurero


En el Norte de la Patagonia, oeste de la provincia de Neuquén, Villa El Chocón, el circuito de aventura del Valle de los Dinosaurios ofrece su aptitud para los deportes de aventura, en medio de bellezas poco comunes, en esta ocasión sería una expedición inolvidable, por terrenos abruptos, rodeados de la espinosa vegetación de la estepa patagónica, los contrastes de colores del paisaje semiárido, el rojo de la tierra perfilándose sobre el azul de lago Ezequiel Ramos Mejía, de más de 75 kilómetros de largo por 26 de ancho.

La recepción de los corredores incrementó en cierto modo la tensión del equipo de organización, y en ese acto, el ambiente de carrera tomó más sentido, resaltando ese momento el colorido de la indumentaria de quienes con muchas expectativas arribaban para ser parte de una aventura llena de incógnitas, la Kalambre Trekk 2003, una prueba pionera en su tipo, por primera vez en el oeste de la provincia de Neuquén una competencia de trekking que incluía orientación, cuerdas y coastering, el viernes 28 de marzo a partir de las 14:00 hs. la recepción de participantes fue seguida de una actividad de cuerdas cuyo fin era que los participantes recreen sus habilidades en rapel y tirolesa.

Una sucesión de mesetas, acantilados de más de cien metros en picada contra el lago y los profundos cañadones que surcan el suelo con desniveles que van desde los 20 hasta los 70 metros de profundidad, serían surcados por más de medio centenar de atletas de distintos niveles de rendimiento desde los finamente preparados y equipados como el team AXN-Merrel, Loluor Team o Menenthue Chile, hasta los que por primera vez osaban intentar la superación de una desafiante propuesta, sabiendo que los equipos de la organización destacados en el terreno estarían allí para garantizar su seguridad y contribuir con las posibilidades de terminar la prueba.

La noche del viernes reunió a los corredores alrededor de la mesa con carbohidratos, la charla previa que aclaraba en parte las incógnitas más notorias del mapa, la entrega de pecheras y la revisión del equipamiento obligatorio, pernocte dentro las instalaciones del Salón de Usos Múltiples y la noche como último límite entre las especulaciones y la realidad del momento de comenzar bajo la bandera de largada.

El acompañamiento casi mágico del tiempo, ayudó a hacer más accesible la prueba, nubosidad y sol para el sábado y nubosidad acompañada de cortos periodos de lluvia suave, para la noche y el domingo.

En carrera

El desarrollo de la prueba comenzó el sábado 29 en el horario previamente acordado de las 9:00 hs., desde el primer momento los equipos tomaron diversas opciones para llegar, desde el centro de la Villa El Chocón hasta el acceso a la represa hidroeléctrica y así sería todo el día. Una vez superado el coronamiento del dique de 2500 metros de largo, la mayor parte de los participantes se decidió por seguir junto a la costa sur del río Limay, continuaron aguas abajo entre el agua y un acantilado de unos 40 metros, hasta encontrar el PC1, este sería uno de los atendidos por personas ya que muchos de los demás, estaban armados para funcionar automáticamente sin personas, al estilo de las carreras de orientación para lo cual también el pasaporte tenia un diseño especial.

El recorrido hasta el PC2 consistió en un cruce por el medio de una planicie muy extensa con pocos puntos de referencia, que los dejaría en una costa del lago muy al sur del último PC, en ese lugar los equipos con mejor técnica de navegación establecieron una importante diferencia, ya que los menos expertos se guiaron por los puntos de referencia más obvios que les obligaron a sumar varios kilómetros al recorrido, el equipo AXN-Merrel, con su navegador y capitán Gurí Aznarez realizó un cruce perfecto, lo que lo puso al frente de la competencia. Para llegar al PC3 la situación fue exactamente la misma, aquellos que no lo encontraran sufrirían una recarga de tiempo de 90 minutos, y algunos equipos debieron ser penalizados por este PC, el PC4 dejo muy atrás al equipo Menenthue Chile, ya que encontrarlo les supuso un duro esfuerzo de navegación, desde el 4 al PC5 las cosas se simplificaron mucho ya estaban prácticamente a la vista, pero allí estaba la primer sorpresa del día, un rapel de 50 metros, adrenalina pura con el agua a más de cien metros en el fondo de una bahía muy cerrada, los participantes fueron pasando haciendo uso alternado de tres cuerdas, instaladas por un equipo especial de Agrestesur, con maestría y mucha experiencia en esta disciplina de alto riesgo, sin inconvenientes, algunos atletas fogueados en anteriores competencias, otros con la mirada que expresa los primeros pasos al soltarse hacia el vacío desconocido, fueron pasando uno a uno camino a la segunda actividad especial, una vez recuperado el aliento, contemplando hacia lo alto bajar a sus compañeros o a otros participantes, mirando tal vez a una muestra concreta de su propia capacidad de romper los limites personales. Sin tiempo siquiera para acomodar la mochila tropezaron con los chalecos salvavidas, bien distribuidos por número para saber de una vez que el coastering era la continuación de una sucesión de emociones que marcaban la mitad de la primer jornada, con todo el equipo a cuestas, valiéndose algunos de su capacidad de buenos nadadores, otros de artilugios como patas de ranas o botecitos inflables para llevar la mochila la superación de un largo tramo de agua bajo grandes acantilados que no permitía otra cosa que nadar, exceptuando cortisimos tramos de costa ceca que aprovecharon algunos para volver a caminar unos metros y dar descanso a los brazos.

Luego de la salida, más rápido o más lento, todos echaron una mirada al mapa ya que la búsqueda del PC6 parecía difícil y lo era, en este caso el no encontrarlo suponía la descalificación del equipo lo que hacia mucho más comprometida la situación, bastante separados a esa hora pasado el medio día y algunos ya entrada la tarde salieron en busca de una extensa península que en su punta más norteña contenía una máquina que imprimiría en el pasaporte el paso por un lugar de gran belleza, con la inmensidad del lago extendiéndose hacia el oeste y las elevaciones de la margen norte donde en unas horas, tal vez de noche navegarían buscando los caprichosos puntos que determinaban los limites de la carrera.

Desde esa península con algunos árboles blancos en su costa, totalmente desprovistos de corteza y pulidos por mil vientos patagónicos, el único camino posible al PC 7 era a través de la represa, cruzarla nuevamente y localizar una antena a cuyo pie se encontraba un fácil PC, el número 7, siguiendo el borde de un acantilado o bajando hasta la costa del río buscarían el PC8 relativamente sencillo de ubicar, sobre la arena de la desembocadura de un cañadón. Una pareja de asistentes instalados con carpa y reposeras controlaba el paso de los ya exhaustos corredores, luego de caer el día los que pasaron se encontraron con la tibieza de una fogata que entorpecía la voluntad de seguir.

La carrera se dividió en dos, algunos equipos veloces y con buena técnica de navegación continuaron el camino remontando un estrecho cañadón que en tramos alcanzaba menos de un metro, y mas de treinta metros de profundidad, el cual en su intersección con la ruta Nacional N° 237 marcaba el PC9, desde allí al PC10, el recorrido entregaba su último tramo fácil, desde el 10 la navegación constituía un requisito indispensable nuevamente como al principio de la carrera pero doce horas después, los que lo recorrieron de día encontraron con menos esfuerzo el PC11, y una nueva sorpresa, un rapel que los llevó a través de un gran agujero hacia lo profundo de un cañadón muy cerrado, que continuaría así por varios kilómetros, para los que se quedaron atrás las cosas fueron muy distintas, la oscuridad total de una noche con densa nubosidad sin estrellas ni luna, dejó perdidos en el medio de cañadones y planicies misteriosas, a varios equipos, entre ellos uno local, que perdió más de 3 horas en su propio terreno y después el rapel a la luz de las linternas frontales, internarse en el cañadón más estrecho de lo imaginable y de más de veinte metros de profundidad, de día o de noche el tramo hasta el PC12 resultó una experiencia inolvidable de lo que la erosión puede hacer en 10 millones de años. Junto al río Limay una vez más y por un terreno muy difícil los equipos uno tras otro, apoyándose en la certeza de encontrar el PC Camp donde obligatoriamente descansarían tres horas. La noche se iluminó por momentos cuando las linternas frontales en pequeñas filas de a tres o más ya que algunos se asociaron para resolver el enigma de esa noche cerrada.

Después del PC Camp

Desde el PC Camp fueron saliendo según el orden en que habían llegado uno tras otro los distintos equipos menos los dos que abandonaron la prueba. El equipo AXN-Merrel en la delantera de la prueba enfrentó un tramo muy duro de navegación y la superación de más de trescientos metros de desnivel siguiendo el curso de un enorme cañadón que los llevo hasta el PC15, desde ese lugar en lo alto de una planicie, siguiendo el rumbo 200° tenían que encontrar el PC16 pero la navegación se vio dificultada por densa vegetación que los obligó a desviarse una y otra vez, allí predominó la experiencia de varias Eco-Challenge. Encontrar el 16 les tomó un arduo trabajo en una madrugada con temperaturas de menos de 7° C. Los equipos que seguían en la clasificación se encontraron con mejores condiciones, al iniciar el ascenso de la meseta llamada El Mangrullo con la arena iluminada por la luz que atravesaba una capa de nubes ya muy oscura.

Bajando a marcha forzada el team de Gurí Aznarez, Nicolas Rosasco y Daniel Pincu alcanzó el PC17 ubicada en el cruce de la ruta 237 y desde allí al 18, que estaba clavado en el palenque de un puesto cercano al lago, la carta topográfica indicaba la cercanía de la llegada, pero entre este gauchesco lugar y el próximo PC los cañadones se sucedieron como insidiosos obstáculos, piedras y arena para dejar a los corredores aventureros en una bahía donde el equipo de coastering, conducido por miembros de la Prefectura Naval Argentina, que el día anterior dieron el soporte de seguridad a la prueba de agua, en esta ocasión la experiencia de los hombres de agua indicó la suspensión de una segunda etapa de coastering debido al fuerte oleaje producto del viento del este, responsable a la vez de un marcado descenso de la temperatura y de los focos de lluvia que amenazantes aparecieron el trascurso de esa mañana, la del domingo 30 de marzo. Les fueron entregados los chalecos y continuaron por tierra hasta el PC20, allí antes de comenzar una tirolesa de más de 60 metros sobre una bahía muy cerrada, se les retiró el pasaporte para ser chequeado y proceder al cobro de tiempo a aquellos equipos que no encontraron los PCs que daban recargo. La tirolesa con salida a fuerza de brazos terminó con las energías de muchos participantes, pero la distancia a recorrer hasta la llegada parecía un simple paso en los 120 kilómetros que dejaban atrás luego mas de un día de continuo esfuerzo, de empujar los limites de la resistencia, de encontrar la velocidad común a todo los miembros de cada equipo.

El final

La tirolesa permanecería habilitada hasta las 20:00 hs. con asistencia de la Prefectura en caso de producirse algún inconveniente en ese paso aéreo sobre un profundo brazo de lago. Fue cruzada en segundo lugar por un equipo mixto, el team Loluor, con basta experiencia en pruebas de aventura integrado por Silvia Postigo, Gabriel Strassburger y José Humberto Postigo, acercándose a un triunfo tan anhelado como merecido, encontraron a sus familiares a la espera para alentarlos en los últimos metros de carrera hacia la llegada.

Los equipos continuaron llegando hasta las 22:30 hs. cerrando la carrera con fuegos de artificio y la ovación de muchos habitantes de la Villa, ya acostumbrados a estos eventos y muy atentos al desarrollo de la prueba. Entre los equipos que participaron fue novedosa la presencia de dos destacados remeros que integraron el equipo Corfone acompañados por un ex fumador de tres atados al día que hoy comparte esta pasión.

 

 

Nota:

e-mail: kalambre@infovia.com.ar

Toda la información de la Kalambre Trekk 2003 está en el Informe Especial que se publica en el portal.



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