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Relato de la Mosquito Eco Aventura 2003
Eduardo Nin
- Aventurero


La largada estaba prevista para la hora 6:30 am del domingo 30/3/2003. Los 18 equipos, nos juntamos en el predio del CERIDE, en Santa Fe, a la orilla de la laguna Setúbal. El clima no podía ser peor. Había llovido todo el día y la noche anterior, el cielo estaba completamente cubierto y un fuerte viento frío soplaba desde el sudeste. Ni miras de mejorar, a pesar de todos los pronósticos de Carlos.

Los equipos del Amalia Ruiz Adventure Training Team, eramos dos: Jorge Rodríguez (46) y Silvio Cristaldo (31) y; Pablo Mussio (31) y yo, Eduardo Nin (31).

La largada fue casi puntual, y a las 6:45, cuando recién empezaba a clarear, los 36 competidores nos lanzamos a la primer etapa de la carrera, una pequeña vuelta de 1500 metros de trekking, por senderos de tierra y arena con algo de barro y agua... como para mojarnos de entrada las medias que quedarían así hasta el fin de la carrera 10 horas después, cerca de las 5 de la tarde, justo para el té.

Finalizada la vuelta, volvimos al punto de partida y montamos rápidamente en las bicis que nuestros asistentes, Zulema y Carlitos, nos tenían preparadas y regulando...

La siguiente etapa consistía de algo menos de 30 kilómetros de bici; los primeros 2 por la ruta que une Paraná con Santa Fe, y el resto por sobre el sistema de terraplenes que protegen de las inundaciones a La Guardia y Rincón. El suelo es de arena, que estaba mojada y en algunos lugares de tierra (barro) y pasto alto. Pesadísimo para pedalear, se nos hacía muy difícil mantener una velocidad de casi 20 kilómetros por hora para mantenernos junto a un grupo bastante compacto, compuesto por unos 8 equipos... a esa altura, ya los primeros nos habían perdido de vista y algunos rezagados venían más atrás.

Pablo, Jorge, Silvio y yo, manteníamos un rendimiento muy parejo y fuimos prácticamente pedal con pedal hasta casi el fin de la etapa, cuando yo pinché una rueda. El cambio de la cámara nos llevó varios minutos (mas de lo normal por lo sucio del terreno y porque la espina se retobó y no quería salir de la cubierta, con el riesgo de pinchar la nueva cámara).

Al final de la etapa, Carlos nos esperaba con recarga de agua y Gatorade y algunas bananas para reponer energías. Cargamos las cantimploras en la mochila, dejamos las bicis, y partimos para el primer tramo de trekking, luego de firmar la planilla del puesto de control 10 minutos y 5 puestos detrás de Silvio y Jorge, que no habían pinchado y que demoraron menos tiempo en el cambio de disciplina.

En plena competencia

Este tramo de trekking era por el mismo terraplén por el que habíamos pedaleado, pero en sentido contrario, hacia el norte, por unos 7 kilómetros, y luego de firmar en el puesto de control numero 4, donde nos dieron un palo tipo bastón a cada corredor, nos dirigimos hacia el puesto 5 a través de monte, bañados y campos inundados. Este tramo debía hacerse con polainas (protecciones de tela dura para las pantorrillas) por el riesgo de víboras y rayas. El bastón era para tantear debajo del agua al ir pisando, pues varios tramos debían hacerse con el agua al ombligo y apartando camalotes.

Al llegar al puesto 5, habíamos superado a un par de equipos, uno al principio y otro al final, porque equivocó el camino y quedaron en un pantanal que no tenía salida y tuvieron que volver unos 300 metros.

Firmamos en el puesto número 5, tres puestos atrás de Jorge y Silvio, que para ese entonces se habían convertido en nuestro objetivo, repusimos barras de cereales y líquido y encaramos por las calles de tierra que nos llevarían al puesto 6 al borde de un arroyito de unos 30 metros de ancho pero bastante caudaloso. Ahí otra vez nuestros asistentes nos esperaban para el cambio de disciplina con nuevos elementos. Durante el trayecto habíamos superado a otros 2 equipos y al llegar, alcanzamos a Jorge y Silvio que se aprestaban a salir.

Luego de comer algo y guardar nuestras mochilas, zapatillas y remeras secas en bolsas de basura tipo consorcio, nos pusimos los salvavidas, atamos las bolsas con una soga y nos lanzamos al arroyo para la etapa de natación. Lo que seguiría, ¡ni nos lo imaginábamos! Estuvimos unas dos horas nadando y flotando de a ratos por un arroyo que serpenteaba entre camalotales, bañados, lagunas y casas de fin de semana. En esta etapa se puso de manifiesto nuestra nula experiencia y entrenamiento en el agua. Unos 4 equipos nos pasaron como poste mientras nosotros malgastamos nuestras energías tratando de avanzar algo.

Solo pudimos superar a Silvio y Jorge, este último con terribles calambres que casi hicieron que abandone la competencia. Salimos del agua casi juntos, nos cambiamos la remera por una seca, sacamos mochilas, comimos todo lo que teníamos porque el frío nos había dejado bastante desanimados y firmamos la planilla en el puesto de control 14 minutos atrás de uno de los equipos que nos había pasado en la natación.

El tramo siguiente eran otros 7 kilómetros de trekking hasta la orilla de la laguna donde embarcaríamos en las piraguas. Casi alcanzamos al equipo que iba delante nuestro, pero finalmente llegó unos 30 metros delante de nosotros.

El final

Nuevamente en el agua, perdimos todo lo logrado en tierra. ¡La etapa de piragua fue un desastre! Estuvimos tres horas remando entre bañados y lugares poco profundos con un fuerte viento en contra que hacía muy difícil poder avanzar, luego de firmar en un puesto intermedio, donde nos pasó otro equipo, seguimos hasta la llegada que fue en la playa de Triferto, frente a la ciudad de Santa Fe, donde nos esperaban nuestros asistentes, Lorena, Ana, Edu, Nico, María y nuestra personal trainer Amalia Ruiz, en persona.

Tiempo total de nuestro equipo: 10 horas 3 minutos.

En la clasificación general, quedamos número 15; Jorge y Silvio 16 y luego otro equipo que llegó como una hora después y otro más que abandonó.

La experiencia, espectacular. Muy buena la organización y la seguridad.

Mis felicitaciones a los organizadores, y mi agradecimiento a:

  • Carlitos que nos apoyó como asistente, con su camioneta, llevando las bicis, piraguas, etc.
  • Amalia y Silvio, nuestros entrenadores.
  • Lorena e hijos que me bancaron y fueron a recibirnos.
  • Vieja, que llevó a todos para allá.
  • Keno Mackinnon, que nos prestó la piragua.

 

 

Nota:

e-mail: enin@hsc.com.ar

Toda la información de la Mosquito Eco Aventura 2003 está en el Informe Especial que se publica en el portal.



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