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Pasado y presente de la espeleología argentina
Carlos Benedetto - Aventurero

La espeleología es una actividad relativamente nueva en el país y por ello mismo muy desconocida, no sólo por el público en general, sino también por los funcionarios que deberían ocuparse de la protección y estudios de las cavernas, y eso incluye a las provincias en las que explícitamente hay leyes específicas de espeleología. "Espeleología" significa, desde el punto de vista etimológico, "estudio de las cavernas". Durante mucho tiempo se sostuvo que la espeleología es una ciencia, aunque en rigor de verdad no es una disciplina en sí, sino un ramillete de actividades en las que es necesario poseer conocimientos científicos (geología, biología, paleontología), y que requiere además conocimientos en materia de técnicas exploratorias, montañismo, etcétera.

La palabra "espeleología" fue acuñada a fines del siglo XIX por un prehistoriador francés, Emile Rivière, quien realizaba estudios de arte rupestre en cavernas y descubrió que éstas, en sí, podían ser motivo de estudios: cómo se forman, qué desafíos geológicos e hidrológicos plantean, cómo es su fauna, qué información paleontológica guardan, qué nos pueden decir sobre el pasado de la Tierra.

En los primeros modelos de abordaje de la problemática espeleológica, se estableció que las cavernas se forman por la acción del agua sobre rocas solubles, especialmente calizas y, en segundo lugar, los yesos. El primer lugar donde se elaboraron dichos modelos fue la región de Karst, Eslovenia. Actualmente, la palabra "karst" (o "carst" y su forma latinizada "carso") designa a toda concurrencia de rocas solubles con un régimen de aguas que penetra en las mismas para horadarlas y formar túneles, para luego dar lugar a las llamadas "formas de rellenado", que son los espeleotemas (estalactitas, estalagmitas, etc.).

Los espeleotemas no sólo tienen importancia porque constituyen el bello paisaje subterráneo con potencial valor turístico, sino que además encierran mucha información sobre el pasado geológico de las regiones donde se encuentran. En la Unión Internacional de Espeleología (U.I.S.) hay especialistas en estudios de paleoclimas, paleosismicidad, paleomagnetismo, etc., y todos esos estudios se hacen sobre espeleotemas. Las cavernas fueron (y son) un repositorio natural de esta información a lo largo de los milenios.

Para darnos una idea aproximada con un ejemplo sencillo: las estalactitas se forman a distinta velocidades, según el aporte de agua, la temperatura y acidez de las mismas. Estudiadas en cortes transversales, los anillos concéntricos de las estalactitas nos informan sobre las modificaciones pasadas del clima terrestre, al igual que la dendrocronología nos permite estudios similares, pero en los troncos de los árboles.

Luego, la hidrogeología kárstica es una especialidad que ocupa a quienes buscan estudiar las redes de drenaje cárstico en los macizos calcáreos o yesosos. Hay que tener en cuenta que el mundo subterráneo, o sea, el conjunto del patrimonio espeleológico mundial, cuenta con cavernas de hasta 500 kilómetros de galerías subterráneas (Mammoth Cave, Estados Unidos), con cavernas verticales de hasta 1700 metros (Ucrania). En América Latina hay grandes cavidades en Brasil, México, Cuba, Venezuela. Solamente en Brasil hay 50 cavidades de más de dos kilómetros de desarrollo subterráneo. Una de ellas tiene 93 kilómetros. En la Argentina, el sistema de cavernas más extenso topografiado fehacientemente hasta el momento, tiene 3,5 kilómetros y se encuentra en las cercanías de Zapala, Neuquén (Sistema Cavernario Cuchillo Cura).

Imaginemos ríos subterráneos que recorren esas distancias bajo nuestros pies y deduciremos la importancia de la espeleología como actividad exploratoria. Se estima que el 30 por ciento de la superficie terrestre está compuesto de rocas solubles, potencialmente karstificables. Si nos preguntamos el para qué de los estudios de estas redes de drenaje kárstico, debemos tomar el caso de algunas comunidades europeas y caribeñas, donde el agua kárstica constituye la casi totalidad del agua potable de las poblaciones. Los especialistas dicen que al promediar este siglo, más de la mitad del agua de consumo humano provendrá del medio hipogeo o subterráneo, es decir, de las grandes cavernas. Por eso, la espeleología, al contrario de lo que ocurre con nuestro país, es sistemáticamente apoyada por los gobiernos en los países desarrollados.

La espeleología, y ahora podemos redefinirla a partir del contexto dado por los párrafos anteriores, es entonces la actividad exploratoria de las cavernas, que supone la posibilidad de posteriores estudios científicos como los que venimos mencionando.

Pero no solamente. La biología también forma parte de esta actividad. La biospeleología estudia la fauna que está adaptada totalmente a la oscuridad permanente, a las temperaturas invariables y a la humedad permanente de las cavernas. Esta fauna generalmente despigmentada y anoftálmica, suele ser relicto de fauna extinguida en superficie. A menudo son especies totalmente endémicas de ese medio. Algunos las denominan "fósiles vivientes", porque sobrevivieron en las cavernas a las catástrofes epigeas o a los cambios climáticos. Hay cavernas europeas que albergan hasta ochenta especies endémicas. Hay especies cavernícolas que han mostrado ser útiles, en tanto producen toxinas capaces de tratar ciertos tipos de cáncer. Pero, en todos los casos, las especies endémicas de cavernas tienen mucho que aportar a los estudios de cladismo, biogeografía histórica y biodiversidad.

Las cavernas y el "espeleo-turismo"

Vemos, entonces, que la espeleología es el trabajo de exploración de un mundo (que algunos llaman el "Sexto Continente") que tiene mucho que aportar al progreso de las ciencias básicas, pero también de las ciencias aplicadas. Es un mundo que llama la atención por su belleza enigmática y que por ello es sumamente atractivo como recurso turístico. El espeleoturismo es una especialidad nueva, en la que deben conciliarse las exigencias económicas de las comunidades con las exigencias proteccionistas respecto a estos ecosistemas tan frágiles que son las cavernas.

Muchos espeleotemas, que naturalmente son registros de información geológica a veces únicos, como ya dijimos, no tienen ningún valor fuera de su contexto. No tienen valor cuando un explorador o un turista se los lleva "de recuerdo", de la misma manera que una punta de flecha no tiene valor fuera del contexto en que fue hallada. De allí que la protección de las cavernas requiere de una atención especial.

La fauna cavernícola está extremadamente adaptada a un medio donde no hay variaciones luz-oscuridad, ni variaciones estacionales de temperatura y humedad. Es decir, está súper-especializada. Por lo tanto, toda habilitación turística de cavernas que antes no haya previsto estudios de impacto ambiental, puede poner en riesgo a todos los ejemplares de potenciales especies no descriptas para la ciencia. Las especies faunísticas cavernícolas se caracterizan por su hiper-especialización a un medio estable, por ser especies que cuentan con pocos ejemplares por especie y que, además, no pueden "huir" de ese medio si el mismo se altera. Por ello su vulnerabilidad extrema.

En Argentina, sólo conocemos a tres profesionales biólogos interesados en la problemática bioespeleológica, a pesar de que desde mediados de la década de 1980 los espeleólogos argentinos descubrieron que nuestras cavernas también tienen fauna endémica, aunque las previsiones teóricas académicas venían señalando lo contrario.

En México y Brasil hay laboratorios oficiales de biología de cavernas en varias universidades, al igual que en casi todas las universidades europeas. En Argentina se ha descubierto fauna cavernícola en Neuquén y también en el sur de Mendoza. Pero no hay suficientes sistemáticos imbuidos de conocimientos espeleológicos para abordar este tema en forma científica. Hay decenas de especímenes colectados en cavernas por los espeleólogos, que aún esperan ser descriptos en los laboratorios biológicos.

La espeleología organizada

En Europa, la espeleología nació a fines de siglo XIX y los países pioneros fueron Francia y España. Luego, toda Europa. En América Latina hay asociaciones de espeleología desde la década de 1930 en Brasil y Cuba. Luego, en los ´40, se organizó la espeleología venezolana, y luego la mexicana. La espeleología argentina nació a comienzos de los ´70, pero recién en 1980 una asociación espeleológica obtuvo su personería jurídica, en Buenos Aires. Y comenzaron las publicaciones y el armado de bibliotecas especializadas. Luego se formaron asociaciones en Córdoba, Neuquén y más tarde Mendoza.

En el año 2000 se formó en Malargüe la Federación Argentina de Espeleología, que tiene sede legal en la provincia de Mendoza y que en 2003 organizará su segundo Congreso Nacional en la ciudad de Tandil, Buenos Aires.

En el plano internacional, hacia 1950 se conformó la Unión Internacional de Espeleología (U.I.S.), que nuclea a todos los países del mundo que cuentan con una espeleología organizada. La UIS dicta normas sobre espeleología científica y deportiva y es reconocida como miembro consultor categoría "B" de la UNESCO. La UIS tiene códigos éticos que rigen la conducta de los espeleólogos en todo el mundo y realiza congresos científicos cada cuatro años. El último se realizó en Brasilia, durante 2001. El próximo se llevará a cabo en Atenas, Grecia, en 2005.

En el marco de la U.I.S., en 1983 se formó en Cuba la Federación Espeleológica de América Latina y el Caribe (F.E.A.L.C.), con el objetivo de aglutinar a los espeleólogos latinoamericanos para la asistencia técnica recíproca y aunar esfuerzos y voluntades para evitar que nuestro territorio sea explorado por espeleólogos extranjeros sin nuestra participación. La F.E.A.L.C. ya realizó cuatro congresos (Belo Horizonte-Brasil, 1988; Viñales, Cuba, 1992; Malargüe, Argentina, 1997; Brasilia, Brasil, 2001) y auspicia permanentes trabajos multinacionales entre sus países miembros. Actualmente la sede política de la FEALC (Presidencia) se encuentra en San Juan, Puerto Rico, y la sede administrativa (Secretaría General), en Malargüe, Argentina.

En Argentina, la representante oficial del país ante UIS y FEALC es la Federación Argentina de Espeleología (FADE).

La FADE tiene su sede legal en la provincia de Mendoza y organiza su accionar a través de comisiones:

  • la Comisión de Catastro organiza el catastro Nacional de Cavidades Naturales.
  • la Comisión de Bibliotecas y Documentación unifica los criterios de catalogación de las dos principales bibliotecas espeleológicas del país (GEA, Buenos Aires, e INAE, Malargüe) y es la encargada de las relaciones con la Comisión de Bibliografía de la UIS.
  • la Comisión de Geoespeleología reúne a los espeleólogos que además son geólogos y se propone el acercamiento de las actividades exploratorias con las científico-geológicas.
  • La Comisión de Rescate en Cavernas se ocupa de organizar la seguridad y el espeleosocorro para los mismos espeleólogos y para todos los potenciales visitantes a las cavernas.
  • la Comisión de Educación trabaja en los temas relacionados con la enseñanza de la espeleología y con la futura creación de una Escuela Nacional de Espeleología.
  • la Comisión de Proteccionismo se ocupa de estudiar la situación de las cavernas en peligro y proponer soluciones.
  • el Grupo de Trabajo de Publicaciones se ocupa de dar a conocer todo lo que actúa la FADE, especialmente, pero no solamente, a través de su Boletín Cuatrimestral.

Para el mes de julio de 2003 la FADE planea organizar el II Congreso Nacional Argentino de Espeleología (II-CO.N.A.E.). El primero de estos congresos se hizo en Malargüe, Mendoza, en 2000.

De leyes proteccionistas en espeleología

Desde que los espeleólogos argentinos descubrieron que las cavernas estaban siendo depredadas, reclamaron el dictado de leyes específicas. Fue algo que costó hacer entender a los poderes públicos, en tanto todavía no estaba (no está) muy clara la importancia de las cavernas para la vida de los pueblos. En 1990 y 1992 hubo dos intentos fallidos de propiciar una legislación espeleológica a nivel nacional. Pero, en 1993, se dictó en Mendoza la primera Ley Provincial (la Nro. 5978) y en 1997 la Ley 2213, en Neuquén.

La primera de estas leyes recién empieza a reglamentarse en el año 2002, con la creación de un registro de ONGs espeleológicas y con la propiciación de un catastro provincial de cavidades naturales. La lentitud en llegar a esta instancia ha sido motivo de conflictos entre ONGs espeleológicas y autoridades, que recién ahora empiezan a revertirse.

En Neuquén, la ley 2213 ha resultado ser un corset que impide el trabajo de los espeleólogos, y es por ello que actualmente se encuentra en proceso de revisión integral y posiblemente de derogación lisa y llana.

Lo que los espeleólogos reclaman es que los marcos legales no sean restrictivos para la actividad espeleológica de exploración y estudio, que no ignoren el rol técnico e incluso político-institucional de las ONGs espeleológicas y que no impidan, pero sí reglamenten, las actividades turísticas y mineras, que son las que más ponen en peligro la integridad del patrimonio espeleológico.

Se consideran avances proteccionistas de importancia la creación de reservas naturales en Caverna de Las Brujas (Ley 5544/89, Mendoza, ley que crea la reserva, pero que recién fue aplicada efectivamente a fines de 1996) y en Neuquén. En esta última provincia estaría a la firma un decreto que crea una reserva en el Sistema Cavernario Cuchillo Cura (Las Lajas-Zapala), el más extenso del país y donde se ha encontrado una importante comunidad de fauna cavernícola (casi 30 especies distintas, de las que solamente se describieron tres que son nuevas para la ciencia).

Publicaciones espeleológicas

En el seno de la Federación, existen asociaciones que son las responsables de casi todo lo que se publicó en espeleología argentina. Las revistas "Salamanca" (asociación GEA) y "Spelaion" (asociación INAE) vienen resumiendo, en los últimos 15 años, los trabajos realizados, y han insertado en forma sólida a la espeleología argentina en los centros de documentación que la UIS tiene distribuidos en todo el mundo. Estas publicaciones sólo contienen trabajos firmados, que están debidamente indiciados en los SPELEOLOGICAL ABSTRACTS de la Unión Internacional de Espeleología.

Hay también una página web que resume lo que se ha hecho en la Argentina en materia de estudios del subsuelo: www.pettersen.com.ar/fade. Y muchas páginas web de sociedades colegas de todo el mundo, en las que se resumen los logros de la espeleología argentina, como producto de convenios de cooperación.

La Federación en sí tiene también una publicación cuatrimestral (ARGENTINA SUBTERRANEA) que se distribuye por vía elecrtrónica desde 2001 y que puede ser solicitada a la Secretaría de la FADE: inaefae@slatinos.com.ar. Sin perjuicio de ello, las asociaciones que componen la FADE mantienen sus boletines informativos en forma autónoma.

Los desafíos

Uno de los grandes desafíos que enfrenta la espeleología nacional es la de su propio crecimiento, en un contexto de retraimiento generalizado. La espeleología se circunscribe a Mendoza y Neuquén y en menor medida las sierras de Buenos Aires y Córdoba. Pero no escapa a la comprensión de los espeleólogos que el resto del territorio nacional posee formaciones geológicas que hacen que algunas provincias sean consideradas verdaderos "diamantes en bruto". Tales son los casos del NOA y San Juan, donde las exploraciones son extremadamente difíciles, por no haber allí asociaciones espeleológicas locales.

Los costos de las exploraciones hacen que la espeleología en esas regiones sea todavía un sueño, aunque desde la FADE se están ya haciendo gestiones para establecer "cabeceras de playa" en esos lugares.

Para ello, será importante que los espeleólogos crezcamos numéricamente y obtengamos, en un plazo no muy largo, financiamiento para nuestras actividades exploratorias. El desafío económico es quizás el más difícil, dado el contexto general del país.

Otro desafío es el de superar el divorcio entre la praxis espeleológica y el medio académico nacional: las exploraciones necesitan de una instancia dadora de sentido, pero también de una instancia orientadora, y ello sólo es posible si el medio académico entiende que las cavernas tienen mucho que decir al progreso de la ciencia. No es un dato menor que la bibliografía científico-espeleológica más completa del país se encuentre en manos de las ONGs espeleológicas nucleadas en la FADE y no en las universidades. Ello debería motivar reflexiones serias por parte de todos los potencialmente interesados.

Otro dato es la reciente realización, en el marco del XV Congreso Geológico Argentino (El Calafate, abril 2002), del Primer Simposio de Aspectos geológicos de la Espeleología, auspiciado y organizado por la FADE, y que se proyectó como forma de acercamiento (no la primera, obviamente) al medio científico geológico nacional.

La espeleología tiene mucho que decir para el desarrollo de las ciencias básicas (geología, hidrología, biología, paleontología, arqueología), pero también tiene mucho que aportar al desarrollo de nuestras expresiones del turismo, como actividad económica. El desafío es múltiple, pero cada logro que se va alcanzando deja en los espeleólogos la sensación de que, por ser difíciles, constituyen el trabajo de verdaderos pioneros.

 

Nota:

Carlos Benedetto

  • Secretario del Instituto Argentino de Investigaciones Espeleológicas (INAE), y de la Federación Argentina de Espeleologìa (F.A.d.E.).
  • Secretario General de la Federación Espeleológica de América Latina y del Caribe (F.E.A.L.C.).
  • Delegado suplente argentino ante la Unión Internacional de Espeleología (U.I.S.).

e-mail: inaefae@slatinos.com.ar

Las fotos que se incluyen en este artículo corresponden a la zona intangible de la Reserva Natural Caverna de Las Brujas. En varias de ellas aparece el autor de la nota (casco gris).

 



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