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Las rutas del Bolívar
Alfredo Autiero - Experto Aventurarse

Cuando vemos una montaña a lo lejos, comenzamos a dibujar sobre ella infinitas líneas imaginarias que llevan nuestra creatividad hasta el vértice mismo de su cima. Escudriñamos, hurgamos las sombras y el juego de luces que surgen entre las rocas y el hielo, para dar así forma a lo que conocemos como "la ruta". Esta especie de instinto para adivinar lo que puede o no ser una ruta, requiere de experiencia, capacidad técnica y conocimiento del entorno.

Aproximadamente 38 años llevó la exploración del macizo del Pico Bolívar (conocido con el nombre de La Columna), para finalmente llegar a su cumbre de 5007 metros. En enero de 1935, Enrique Bourgoin, Domingo Peña y Márquez Molina lograron llegar a la cima, utilizando una cresta rocosa que se extiende entre una pronunciada garganta que hay entre el Abanico y la cima. La ruta se conoce, desde ese entonces, con el nombre de Bourgoin y para escalar por ella es necesario ubicarse en el lado Sur de la montaña, en el sector de Timoncito.

En ese lugar, pocos años atrás se encontraba el glaciar con el mismo nombre. Desde ahí, por el lado derecho de la laguna, se asciende de manera casi directa, hasta alcanzar la base de la "garganta" que separa el picacho Jahn y el Abanico. Es recomendable escalar este canal por su lado izquierdo ya que, al alcanzar los bloques superiores de la arista, se toma esa misma dirección.

Hoy en día, sin embargo, no es la ruta más recomendable, ya que la descomposición de las rocas en la cresta la tornan peligrosa y expuesta. Sin embargo, en épocas de fuertes nevadas, suele ser una excelente alternativa para personas con buena experiencia previa.

Hacia la cumbre

Al llegar a la base del picacho Jahn, es decir, la cresta, y en días claros, se obtiene una excelente panorámica de la Sierra del Norte y la ciudad de Mérida. En mi opinión, la opción más segura, aunque un poco más expuesta, es mantenerse el mayor tiempo posible en el filo de la cresta, con una ligera tendencia hacia la derecha, es decir, hacia la cara que está orientada a Mérida. Poco antes de llegar a la cima, un profundo surco resulta uno de los pasos más difíciles de esta ruta, en el que un buen aseguramiento no está de más. El inmenso busto de Bolívar será el mejor indicativo de que estamos en la cumbre.

El descenso puede realizarse por la misma ruta, mediante varios rapeles y algunas "destrepadas" o, más directamente, por la ruta Weiss. Por cierto, la ruta Weiss debe su nombre al destacado montañista alemán Franz Weiss. Este, en el mes de febrero de 1936 y mejorándola algunos años más tarde, logró escalarla por una gran canal que sube por el lado izquierdo de la laguna de Timoncito (conocida con el nombre de Las Escaleras), para luego continuar con una marcada tendencia hacia la derecha hasta encontrar un fuerte resalte rocoso de aproximadamente veinte metros de altura, al cual se le da el nombre de Roca Táchira.

Este paso se hace generalmente en roca, por su lado izquierdo hasta la parte superior. Desde allí, una travesía a la derecha lleva justamente a la pared Sur de la cumbre, la que se bordea hacia la izquierda hasta alcanzar la cresta, desde donde se puede ver, si hay buen clima, la misma panorámica de la Sierra del Norte, El Escorial, La Culata y la ciudad de Mérida. El lugar se conoce con el nombre de La Ventana. Desde ahí, y con una travesía a la derecha por una terraza fácil pero expuesta, se escala directamente por una gran fisura vertical de aproximadamente dieciocho metros, que finalmente lleva a los predios finales de la cumbre.

Ambas rutas tienen la particularidad de ser peligrosas debido a la constante caída de piedras, en la Bourgoin, a lo largo de la garganta inicial, y en la Weiss, a todo lo largo del trayecto que discurre en la vertiente Sur, es decir, el que se ve desde Timoncito. Por tal motivo, es importante insistir en el uso de cascos de seguridad y hacer énfasis en la prudencia para evitar la caída de piedras mientras se escala. Estas pueden perjudicar a otros escaladores que se encuentren realizando la misma ruta. Existen también otras rutas y algunas variaciones de las anteriores. Vale la pena mencionar por su belleza y calidad técnica, la ruta Norte o Vinci. Espero dedicarle un espacio particular a esta ruta en una próxima entrega.

Recomendaciones y observaciones

En los último tiempos, la popularidad bien ganada del Pico Bolívar ha llevado a algunas personas temerarias a cometer ciertas imprudencias, las cuales, a alturas superiores a los 3.200 metros, muchas veces se pagan caro. Es por tal motivo que me atrevo a hacer algunas recomendaciones a todas aquellas personas que se adentren en esta región, e intenten ascender a la cumbre de este prestigioso pico de Venezuela:

  1. Cuando no poseas experiencia comprobada o desconozcas la zona que vas a visitar, contrata los servicios de un guía certificado que haga más seguro y placentero tu recorrido.
  2. El ascenso desde la ciudad de Mérida hasta el Pico Espejo es de aproximadamente 3.100 metros de desnivel, y en condiciones normales el teleférico lo realiza en un tiempo no mayor de sesenta minutos. En mi opinión, ni siquiera los astronautas que la NASA prepara para el viaje a Marte son sometidos a pruebas semejantes. Recomiendo pasar una noche de aclimatación en un lugar intermedio más bajo. Me atrevo a recomendar la estación del teleférico La Aguada, ya que desde ella se pueden realizar hermosas caminatas a la laguna La Fría o pernoctar en las posadas cercanas a la estación. En este caso sugeriría la de Pedro Peña o la de Omar Calderón.
  3. Para emprender esta escalada, las autoridades de Parques Nacionales exigen un permiso. Este se tramita en la estación del teleférico de Mérida y exige, además, una autorización del INAM para menores de edad que no estén acompañados de sus padres, el pago de un importe en bolívares (el que dependerá del número de personas), y equipo que incluya casco, piolet, cuerda y grampones, aún cuando las condiciones del clima no lo ameriten.
  4. Está prohibido pernoctar dentro de las estaciones del teleférico, y conviene entonces tomar todas las previsiones del caso, especialmente en el caso del Pico Espejo, donde el mal estado del agua obliga a los visitantes a recurrir a fuentes cercanas.
  5. Antes de subir, hay que asegúrate bien del horario del teleférico y no olvides tenerlo en cuenta, especialmente, a la hora del regreso.
  6. La incomodidad de la altura, el frío y la inconciencia, nos hacen muchas veces ser descuidados con la basura y otros desechos. Por favor, hagamos un esfuerzo por cuidar estos detalles.

 

 

 



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