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Preguntas sobre Aconcagua
Gabriel Cabrera
- Experto Aventurarse.com

¿Es fácil subir al Aconcagua?

Depende de lo que entendamos por "fácil". Podemos diferenciar entre técnicamente fácil, físicamente fácil o anímicamente fácil según midamos cómo haya que escalar, cuánto haya que esforzarse o cuánto haya que sufrirlo.

La aparente facilidad técnica para ascender esta montaña no debe ser confundida con que se trate de una "montaña fácil". No hay que pensar que una ascensión seria pueda ser reemplazada por un mero trekking. Esta trampa ya ha cobrado muchas vidas, precisamente porque el Aconcagua permite que personas inexpertas y mal equipadas puedan a veces llegar con relativa facilidad a lugares potencialmente muy peligrosos, sobre la técnicamente sencilla ruta norte o normal. Las otras rutas, más técnicas, suman a la dureza propia del ambiente las dificultades técnicas de la escalada .

¿Hay que escalar con las manos?

No en la Ruta Norte o Normal. En ese sentido, por la Ruta Normal, el Aconcagua es una montaña técnicamente fácil. Sólo exige caminar cuesta arriba. Pero, algunos años aparecen neveros duros en el tramo final, que aconsejan hacer una travesía cuidadosa por la pendiente. Es conveniente tener un poco de experiencia o contar con un guía. En las otras rutas sí se encuentran dificultades diversas de escalada técnica. La más moderada ruta, en este sentido, es el Glaciar de los Polacos. El filo Sudoeste y filo Sur tienen dificultades muy puntuales en algunos pasos, caracterizándose por la tremenda soledad. En, fin, la Pared Sur es de una dificultad extrema.

Entonces, ¿la ruta normal es fácil o no?

No es fácil. Físicamente es un desafío muy grande. Se debe estar en la mejor forma física, porque la altitud es muy grande. Y además, muy bien equipado. No es un trekking. El ascenso exige constancia, esfuerzo continuo y también cierta velocidad.

¿Significa que es sólo cuestión de estar bien entrenado y bien abrigado?

No es tan sencillo, porque si no cualquier persona sana con tiempo para entrenarse y dinero para equiparse, podría subir. Y en el Aconcagua han fracasado muchísimas personas a las que les sobraba tiempo y dinero. Se requiere una profunda y endurecida motivación y tenacidad.

Los últimos tres días pueden significar para muchos un notable sufrimiento, que sólo se puede soportar si los estimula la perspectiva de superarlo. O se lo puede suprimir abandonando el intento. Ese es tal vez el momento de tomar la decisión más importante, no sólo para el éxito sino también para la seguridad.

¿Es peligroso?

No más que cualquier gran montaña. El peligro intrínseco es fácil de contrarrestar eligiendo con responsabilidad y disciplina los recursos para afrontarlo. El problema es que muchos pueden ignorar o despreciar tales herramientas, y entonces ascender el Aconcagua se convierte en una aventura en la que, como ya se dijo, es muy fácil llegar a lugares potencialmente muy riesgosos para algunos.

¿Cuáles son esos recursos?

Como ya dijimos, lo básico es buen equipamiento de alta montaña y entrenamiento físico inmejorable. Pero ello debe ser dirigido por una motivación de hierro y completado con experiencia en montaña. Y todo debe ser evaluado con responsabilidad para que sea válido.

¿Cómo se logra eso?

Asesorándose y eligiendo realmente el mejor equipo, sin improvisación. Hoy la calidad es accesible y la gran competencia comercial ha bajado los precios. Además, se puede alquilar la mayor parte. No hace falta decir mucho sobre el entrenamiento: debe ser intenso y prolongarse durante varios meses antes de la expedición. Y la motivación debe mantenerse encendida y educada a lo largo de todo el proceso. Muchos abandonan sin luchar lo suficiente, aunque bien es cierto que este escape natural ha salvado vidas.

¿Y la experiencia en montaña?

Una gran proporción de los accidentes y anécdotas de esta montaña están ligados a la inexperiencia de desaprensivos visitantes, lo que ha sido la causa de innumerables pequeños inconvenientes y grandes tragedias en el Aconcagua. Dejando de lado aquellos ligados directamente a la técnica andina, y por lo tanto a la aptitud técnica del expedicionario, subsisten algunos problemas típicos que no cesan de repetirse. Los más frecuentes relacionados con la inexperiencia son: los extravíos, la dureza del ambiente, las condiciones meteorológicas cambiantes, y la persistencia ante el agotamiento o problemas físicos.

Pero las estadísticas de los últimos 20 años enseñan que esos problemas tienen una ocurrencia prácticamente nula cuando la expedición cuenta con la jefatura de un guía de montaña profesional.

Es cierto que lo ideal es que el Aconcagua sea un paso más antecedido por otras montañas. Y que tampoco sea el último. De ese modo la lucha por subirlo tendrá su justa dimensión, sin ser desmesurada ni signada por los propios límites ni por la buena suerte. Pero hoy es posible confiar la parte "administrativa" de esa lucha a un guía de montaña. Él tomará las decisiones logísticas y tácticas, evitará imprevistos y nos pondrá en una perspectiva relativamente "cómoda" para luchar. No nos llevará a la cumbre -sólo nuestras piernas, corazón y cerebro pueden hacerlo-, pero cargará nuestra arma y será nuestro escudo en la lucha. De ese modo podremos focalizarnos más en el objetivo, dejando que sea él quien nos aporte la experiencia que nos pueda faltar.

¿Ese objetivo es la cumbre?

Esa es una cuestión de valores personales. La cumbre es sólo un nombre para nuestra victoria o fracaso. Ese nombre bien puede ser el objetivo, pero la verdadera culminación es regresar a casa con alegría del desafío cumplido, cualquiera sea el resultado métrico. Compete al guía interpretar esos sentimientos y ayudar a realizarlos. Pero definitivamente la prioridad del guía no es la cumbre sino la seguridad. Su arte radica en lograr los objetivos que se le encomiendan, sin apartarse un sólo momento de la seguridad. Ese equilibrio no es ni la seguridad pura -que no existe- ni el éxito deportivo puro.

¿Quiénes son los guías profesionales?

La Dirección de Recursos Naturales Renovables (DRNR) del Gobierno de Mendoza es quien administra el Parque Provincial Aconcagua y expide los permisos de ascensión. En ella existe un registro oficial de los guías de montaña y trekking que operan en el Aconcagua.

Estos guías tienen títulos oficiales de validez provincial dados por la Escuela Provincial de Guías de Alta Montaña y Trekking, que son la mayoría, y de validez nacional dados por la Asociación Argentina de Guías de Montaña, de los que somos unos pocos de los radicados en Mendoza.

 

 

Gabriel es guía de la AAGM y posee casi 30 años de experiencia en la montaña, la mayoría de ellos vinculado directamente al Aconcagua. Es experto en supervivencia, orientación, búsqueda y rescate y es conocido por su conocimiento en aspectos técnicos en la montaña y frecuentemente dicta cursos sobre temas relacionados al rescate en montaña. Es experto de Aventurarse.com.

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