Lanín 2001: una noche en la cumbre
Norberto
Piaggi - Aventurero
Todo comienza en marzo, cuando pasó por nuestra
mente la idea de organizar un evento a beneficio de escuelas.
Había que hacer algo atractivo, para convencer
a muchos, y que participen tanto en la difusión
como en la parte operativa y realizando donaciones. Así,
un día apareció la idea de pasar una noche
en la cumbre del Lanín y realizar, desde allí,
un video chat.
Muchos
meses de trabajo y muchos "no" pasaron, pero
muchos ayudaron a nuestro propósito y creyeron,
antes o después, en lo que estábamos presentando,
que no era más que un ideal: el de combinar la
montaña, la ayuda a las escuelas y la tecnología,
y, aunque para muchos no tendríamos que haber mezclado
nada de eso, para nosotros está de alguna manera
todo junto. La escuela forma a los hombres, igual que
la montaña, y ambas necesitan cada vez más
de la tecnología, sin dejar de lado la esencia.
La parte física estaba cubierta, ya que el entrenamiento
diario en Tower, gimnasio de la localidad de Quilmes,
Buenos Aires, junto con la experiencia de más de
diez años, nos traía un poco confiados en
ciertos temas.
De
la Dirección de Turismo de Junín de los
Andes, recibí toda la amabilidad, predisposición
y dulzura de su directora Michelle y una importante ayuda.
Además, vale mencionar los contactos con Cultura
y el Distrito Educativo IV, y el apoyo de Antonio, que
sin dudas enfrentó todos los desafíos que
le estaba presentando. Tras algunos meses, conseguí
la ayuda de Amnesty Internacional y Fundación Bunge
& Born, que dieron las donaciones para 16 escuelas
de Junín de los Andes (con material didáctico
para alumnos y docentes, botiquín y material de
educación física, además de todo
lo referente a la enseñanza de los derechos humanos),
y Cervecería Quilmes, que nos dio productos para
la organización de la entrega, lo que hizo que
una parte del Proyecto estuviera cubierto. También,
Nolitel nos facilitó el teléfono para poder
hacer la transmisión sin pagar el alquiler, y una
empresa de Junín nos facilitó al guía
local y el traslado hasta la entrada al Parque Nacional
Lanín.
Faltaba organizar el tema
del video chat, ya que no se había hecho antes
(sí, chat, pero no transmitiendo imágenes
en tiempo real). Ciudad Internet nos dio todo el sistema
operativo correspondiente, a través de Guillermo
Bertosi y Pablo Jamilis.
Lo
mejor: la montaña
Autorización
previa de Parques Nacionales y con la Declaración
de Interés Turístico Nacional, comenzamos
el ascenso aproximadamente a las 11:00 de la mañana
del jueves 11 de octubre, pasando por la Espina de Pescado
hacia el refugio RIM26, con la mitad del trayecto nevado.
Llegamos al refugio con un viento muy fuerte. Cocinamos,
y a dormir y prepararnos para el día siguiente.
El viernes 12, nos levantamos y emprendimos rumbo a la
cumbre, cargados como si recién saliéramos,
ya que teníamos que llevar carpa, comida, computadora,
teléfono satelital, bolsas de dormir, etc. Yo llevaba
todo lo de la transmisión, además de mi
equipo personal, ya que a último momento uno de
los integrantes del grupo no pudo viajar.
Nos
tocó, al principio, un camino muy duro, con nieve
blanda que empastaba los grampones. Se hacían bolas
de hielo en las suelas. Cerca de los 3000 metros, se veía
que sería difícil cumplir la meta de dormir
en la cumbre. El descenso de dos andinistas, que comentaron
que había mucho hielo del tipo verglass, lo confirmaba.
Se veía imposible llegar con tanto peso hasta la
cumbre.
Se
decidió, entonces, armar el campamento a los 3200
metros, haciendo un plano en la nieve, para anclar las
carpas y estar seguros de estar vivos, para lograr el
video chat, previsto para las 19:00 hs.
Crease o no, estamos
en el Lanín
Sin
darle tanta importancia a la cumbre y con una esplendorosa
vista delante nuestro, en un día radiante y estando
cercana la hora del video chat, comenzamos los preparativos
para el evento. Como siempre pasa, algo estaba fallando:
no podía ver qué se veía por la cámara
y no me podía conectar con mi servidor de Internet.
Luego de configurar un servidor de Junín de los
Andes, nos conectamos y desde los 3200 metros comenzamos
a transmitir y chatear.
Las
imágenes salían con un refresh de 15 segundos
entre una y otra, para que se vean más nítidas,
y por la velocidad de transmisión del teléfono.
La gente que estaba chateando, no creía que estábamos
ahí. Entonces, comenzamos a escribirles para que
nos solicitaran qué deseaban que les mostráramos
del lugar. "Mostrá el lago", "mostrá
la sombra del Lanín", y así les mostrábamos
lo que querían. Nos escribían "no lo
puedo creer, están ahí de verdad".
Entonces, ya estaba otra parte cumplida.
Tapados por las estrellas
y con la luna en cuarto menguante reflejada sobre el lago
Tromen, comimos y a dormir. Pasó la noche y comenzamos
el descenso. Muy blanda la nieve y con el cansancio del
peso extra que llevábamos, tardamos más
de la cuenta, pero al fin llegamos a Junín.
Baño
de por medio, y armado del lugar para la entrega, con
la presencia de la directora de Cultura Josefa Casas de
Trubiano -quien me regaló un ejemplar de El Cóndor
del Lanín, de su autoría-, el consejero
escolar, directora de Turismo, supervisor de la rama y
directores y maestros de las escuelas, se entregaron donaciones
a 16 establecimientos educativos, concluyendo con lo previsto
varios meses atrás.
Mucho trabajo, tiempo y
dinero invertidos. Mucho esfuerzo y energía puestos
en esto, pero la tarea cumplida y el sentirse bien tapan
todo lo que en algunos momentos trataba de opacar lo que
fue una verdadera fiesta. Lanín 2001: un éxito.