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Expedición EcoAtletas
 


Reporte - La Independencia - Edición 2011

9 de julio, día de la patria y día de aventuras. Una combinación poco habitual, hasta que este año Sandro del Río, director de EcoAtletas, tuvo la idea de organizar el mejor festejo que un corredor puede hacerle a su tierra, homenajearla corriendo, dándole lo que mejor sabe hacer. Y la competencia cumplió todas las expectativas y más, pero empecemos por el comienzo…

Yerba Buena: shopping, rotonda y después

Sábado soleado en Tucumán, menos frio que los días previos, como si el clima supiera lo que venía y se sumara al festejo. Y por la tarde, en el Shopping Yerba Buena, la convocatoria era para primero retirar el kit de corredor y finalizar todos los trámites pertinentes y luego participar de la charla técnica, a las 19 horas, donde se desgranarían minuciosamente todos los detalles del circuito seguida por la ronda de preguntas de los participantes.  Y luego la tensa espera y los preparativos finales, ya que la convocatoria era a las 23:00 en la Rotonda El Corte para la entrega de pasaportes de carrera (el documento donde los corredores van registrando el paso por cada uno de los puntos de control del circuito) y a las 23:59 entonar las estrofas de nuestro Himno Nacional y a continuación dar inicio a esta Primera Edición de “La Independencia, 100 Km de Montaña 2011”.

Durante esa hora previa, a medida que llegaban los corredores la tensión que se palpaba en el aire iba creciendo, todos intercambiaban comentarios sobre la estrategia de carrera que habían planeado y ultimaban los detalles de su mochila y la vestimenta. A diferencia de otras carreras ya tradicionales de la gente de EcoAtletas, como la clásica “Yerba Buena a Tafí del Valle”, esta competencia en su Primera Edición tenía muchas incógnitas, no tanto del circuito sobre el mapa (que los corredores ya habían recibido en la charla técnica) sino de lo que iba a ser el circuito sobre el terreno real, ese pasar desde el papel a la tierra que muchas veces sorprende hasta a los mejores estrategas.

Párrafo aparte merece la energía y el fervor con los que todos cantaron el Himno Nacional, mostrando que cuando nuestra canción patria se entona en eventos de verdadero respeto a nuestro país, es la más genuina expresión de nuestra argentinidad, algo de lo que deberían aprender mucho algunos de nuestros dirigentes.

Y así comenzaba la carrera, con una largada controlada por algunos cientos de metros para las dos distancias de participación que tenía la competencia, 100 y 55 kilómetros. Todos los corredores iban a realizar el mismo circuito, salvo que en dos puntos los que hacían la carrera “larga” tendrían que sumar kilómetros extra en los denominados “Puestos de Paso Bonus”, que por supuesto los de la “corta” no hacían.

Buscando “Las Orquídeas”

El objetivo de este primer tramo, en el cual la luz de la luna fue la única acompañante de los corredores, era encontrar el Puesto de Control  1 (PC1), en San Javier, con un total de 740 metros de desnivel y 6 kilómetros de distancia. Era muy interesante poder ver a lo lejos la víbora de luces que formaban las linternas que todos los corredores llevaban en su frente y que formaban un espectáculo poco habitual en el cerro. También los perros daban cuenta de las presencias extrañas con coros de ladridos que sucesivamente iban descubriendo las zonas por las cuales pasaban. Y de estas dos maneras los que esperaban a sus familiares o amigos en diversos puntos del circuito palpitaban su llegada. Este factor es también algo muy particular de esta actividad, suele involucrar a la familia completa que acompaña y alienta, a diferencia de deportes más individuales en los cuales solo participan los propios atletas.

El equipo de Sebastián Tosti y Nestor Pereyra (de Tandil y ampliamente conocidos dentro del mundo de las carreras de aventura) y Marcos Alfonso (de Tucumán) llegaron en una hora y 18 minutos; y  fueron ellos los mismos tres que finalmente ganaron la competencia llegando juntos a la meta, pero no nos adelantemos.

El Nogalito, fogón y descanso

El tramo del PC1 al PC2 (con varios Puestos de Paso intermedios) los  llevaba de San Javier a El Nogalito, donde se produciría un stop de seguridad. Cualquier corredor que llegaba allí antes de las 7 de la mañana era neutralizado y recién luego de las 7 y respetando las diferencias de tiempo entre corredores podía volver a la competencia, ya con luz de día. Se podría decir que la competencia se constituyó de dos carreras, una nocturna de la largada al PC2 y otra diurna del PC2 a la llegada. A partir de las 8 todos los corredores restantes en el PC2 salían juntos y este también era el horario de largada de la distancia “corta”.

Este tramo tuvo un desnivel acumulado de solo 140 metros hacia abajo, pero en el circuito en realidad esto igual se plasmó en muchas subidas y bajadas, fue un sector que desgastó mucho a los corredores y donde muchos se perdieron varias veces. En definitiva uno de los tramos fuertes de la carrera. Pese a todo el liderazgo en la distancia larga se mantuvo en manos del mismo trío del tramo anterior.

También fue la parte del circuito donde todos se “remojaron”, sumando un factor adicional al frío que se hacía sentir bastante; todos al llegar a El Nogalito se arrimaban a los fogones que habían dispuesto muy bien Pito Pereyra Posse y su esposa (a los que realmente hay que agradecer la amabilidad dispensada a todos los corredores) luego de haberse cambiado y secaban las prendas de carrera, la tranquilidad que daba el corte obligatorio ayudaba a relejarse un poco y prepararse para lo que vendría.

Los de la “larga” hacían en esta parte del circuito su primer bonus, un adicional de 15 kilómetros y 500 metros de desnivel a Los Tablones del Mala Mala, y en el caso de no realizarlo eran penalizados con 5 horas de recargo a su tiempo total de carrera, poniéndolos así fuera de la lucha por los primeros puestos.

Desde el amanecer hasta el sol…

El tercer y último tramo de carrera, del PC2 al PC3 y la llegada, en el Spa Eco Resort Sol San Javier, fue de día para todos los competidores, lo que también imprimió una velocidad mayor a la competencia recorriendo viejos caminos y senderos hasta el tramo final de la llegada.

También fue el tramo en el cual se dio el segundo bonus de los corredores de la distancia larga, del PC3 en San Javier hasta Horco Molle, ida y vuelta, sumando los 11 kilómetros correspondientes cuando ya el cansancio comenzaba a hacerse sentir.

Una gran multitud se había reunido en la explanada del Sol San Javier para recibir a todos los corredores cuando cruzaban el arco de llegada que había desplegado la gente de EcoAtletas. Muchos aplausos y vítores eran el premio de cada uno, del primero al último; un premio que reconocía el esfuerzo desplegado en estos 100 km en las montañas tucumanas.

El cierre lo dio la entrega de premios y la promesa de Sandro del Río de seguir organizando este tipo de competencias que ponen a Tucumán y su gente en el mapa de las competencias de aventura de Argentina.










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