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Expedición EcoAtletas
 


Reporte - Yerba Buena a Tafí del Valle - Edición 2011

Y finalmente llegó el día 7 de mayo de 2011 y una nueva edición, la octava, de una carrera de aventura que es un verdadero clásico en el Norte Argentino, la travesía Yerba Buena a Tafí del Valle, 80 kilómetros de trekking (o la versión "corta" de 50) atravesando las montañas tucumanas, y llegando a más de 2700 metros sobre el nivel del mar, para concluir en la hermosa Tafí, con más de 220 corredores dispuestos a largar.

La previa

Pero la carrera comenzó en realidad el día anterior, en el shopping de Yerba Buena, donde los corredores debían presentarse tanto para retirar su kit de carrera y completar algunas trámites de inscripción, como para alquilar el elemento de comunicación obligatorio (servicio prestado por la empresa Davicom, con mucha presencia en este tipo de actividades) para ser usado solo en el caso de una emergencia. Y es que este tema, la seguridad de los corredores, es uno que toma muy en serio la gente de EcoAtletas, productora deportiva de la carrera y su director, Sandro del Río.

Durante toda la tarde ocurrió esto hasta que a las 19:30, en el patio central del shopping (un escenario poco habitual para una carrera de aventura) tuvo lugar la charla técnica donde se explicó con lujo de detalles las características del circuito, las sugerencias sobre los mejores caminos a seguir (información que cada corredor tenía en sus manos a través de un mapa satelital de la zona de competencia y una muy clara hoja de ruta) y se respondió a todas las preguntas de los participantes.

¡Largada!

El día sábado 7 de mayo, a las 4 de la mañana, comenzó con la entrega del pasaporte de carrera, exactamente una hora antes de la largada de la distancia principal, los 80 kilómetros. La adrenalina al máximo se podía casi palpar en el aire mientras todos se mentalizaban para lo que venía, solo alumbrados por sus linternas y seguramente imaginando su estrategia de carrera.

Finalmente a las 5 en punto, toda la preparación previa, tanto de la organización como de los corredores se cristalizó en una única palabra: ¡largamos! Y así se empezó a definir una serpiente de pequeñas luces que iba dibujando los primeros kilómetros de carrera, con rumbo a Horco Molle.

En busca del PC1

Desde la largada, a los 518 msnm en Yerba Buena, este primer tramo de carrera, que lideró de punta a punta Luis Gálvez, el tucumano de San Javier, los llevaría luego de recorrer 7,5 kilómetros del circuito, primero al Puesto de Paso Horco Molle y luego al PC1, ubicado a metros del Bosque de la Memoria, que nos recuerda a los desaparecidos de la última dictadura militar. Todo este tramo de carrera, que el primer corredor completó en 55 minutos, fue en plena oscuridad, con la única iluminación de las linternas que cada corredor llevaba en su frente, finalmente llegando hasta una altura de 1208 msnm. Por supuesto a todos los corredores se los veía muy enteros y motivados, ya que este era solo el inicio de la carrera y la parte más dura de la competencia aún ni se avizoraba. Los terrenos en esta primera sección habían variado desde el asfalto inicial a la tierra colorada del cauce del Río Muerto y de la barranca de entrada a la Cuesta Vieja.

Hacia las 6:30 de la mañana ya más de 90 corredores habían pasado por este PC. A Luis Gálvez, que como ya dijimos fue el primero, lo siguió 5 minutos después Angel Bustos y luego Sergio Acuña que lo cruzó a las 6:03, configurando así el grupo de los 3 punteros en esta primera etapa.

Camino al PC de Río Grande

La ruta del PC1 al 2 presentó bastantes particularidades, diversos terrenos y varios Puestos de Paso por los cuales los corredores debían pasar indefectiblemente, ya que debía quedar testimonio de esos pasos en su pasaporte de carrera. En cada Puesto de Paso, además de un control que tomaba su número de corredor, para que los organizadores supieran momento a momento donde se encontraba cada uno, debían usar una pinza perforadora que dejaba un dibujo particular en su pasaporte, dando así prueba fehaciente de su paso.

Una escena muy bella de la carrera en esta etapa ocurrió cuando los corredores cruzaban una pequeña corriente de agua y a metros de ellos se desplegaban en todo su esplendor las cascadas del Río Colorado. En esta sección ya la luz había hecho acto de presencia y dejaba apreciar el lugar para todos los que estaban viviendo esta aventura tucumana.

PC2, paso y largada

El orden de llegada de los punteros en el PC2 fue el mismo con el cual pasaron por el PC1, pero ya empezaba a notarse una pequeña diferencia en tiempos que de a poco crecía, pasando de 8 minutos entre primero y tercero a una diferencia de 10 minutos entre ellos en el PC2 y que terminaría siendo de una hora completa en la meta.
Pero además de los corredores de la carrera larga que pasaban por aquí este PC tenía una relevancia adicional ya que en este punto se largaba la distancia de 50 kilómetros (lo que se hizo puntualmente a las 9:00 hs. como estaba planeado). Más de 80 corredores optaron por esta distancia, y seguramente muchos de ellos, en años venideros se animarán al desafío mayor.

Entrando a la "zona negra"

A partir de este punto se podría decir que comenzaba otra carrera. Este fue el último punto con acceso vehicular y a partir de aquí la organización paso a depender de los controles que ya previamente habían subido a la montaña antes que la carrera largara y medios de transporte "alternativos", como motos, caballos e incluso un helicóptero que tenían a disposición para cualquier emergencia que lo necesitara.

Esto sumaba entonces más sabor de aventura a la carrera, porque además los corredores solo volverían a ser vistos por el público que se juntó en diferentes puntos a alentarlos cuando bajaran de la montaña en Tafí del Valle a unos pocos kilómetros del arco de largada. Es decir, a partir de la salida del PC2, el desafío era solamente entre cada corredor y la naturaleza pura de las montañas tucumanas. Todo consistía en desafiarse a si mismos, algo que está en el propio corazón de las actividades de aventura.

Para mantener la tónica de toda la carrera nuevamente el tucumano Gálvez lideró la competencia y, como decíamos antes, separándose cada vez más de sus perseguidores.

Del PC4 al PC5 y a la llegada

Toda esta sección de la carrera transcurrió por zonas muy conocidas de las alturas alrededor de Tafí, como Anfama, Alto de la Aguada y La Ciénaga, donde alcanzaron las cotas máximas de altura de toda la competencia, con un tope de 2740 msnm.

El descenso final los corredores lo realizaron escuchando los aplausos y gritos de aliento de todos los que se reunieron al pie del cerro y en las calles de Tafí, mientras se acercaban a la llegada, en pleno centro de la villa serrana.

El gran final

Definitivamente creo que puedo decir que Luis Gálvez fue dueño de la carrera de principio a fin, un justo premio para el esfuerzo de este gran atleta tucumano. Por supuesto esto no desmerece las grandes actuaciones de muchos de los corredores habitué a la carrera, ni tampoco aquellos para los cuales fue una de sus primeras experiencias en este tipo de competencias. Todos ellos ganaron Yerba Buena Tafí 2011 y seguro ya empezaron a pensar en la edición 2012. De lo que si estoy seguro es que Sandro del Río, mientras disfruta una nueva carrera que termina con todo éxito, está imaginando que le brindará a los corredores el año que viene. Pero no hace falta esperar tanto para tener una experiencia similar, EcoAtletas los espera a todos en la EcoAtletas Independencia 2011, una carrera de 100 kilómetros de montaña, nuevamente en tierras tucumanas, el 9 y 10 de julio.










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