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Desafío La Caldera
 


Reporte - Edición 2003

Javier Carrill, organizador de la competencia, nos envía un reporte de lo sucedido:

"Es muy diferente lo que se vive en ambos lados de una carrera de aventura. Mientras el corredor llega a ese día con la adrenalina corriendo por sus venas y lleno de expectativas, el organizador llega con pocas horas de sueño, ya cansado de todo el trabajo previo y con un alto nivel de estrés porque ni la mejor organización puede prever todas las instancias posibles de una carrera. Por suerte, esta vicisitud generalmente es ajena al participante y así debe ser, porque uno cuando corre piensa en lo bien que lo va a pasar y no en lo que puede salir mal.

Y eso fue lo que pasó el 7 de diciembre de 2003 cuando a las 7:30 hs. abrimos las puertas del Camping de Obras Sanitarias del Dique Campo Alegre en Salta, en el que habíamos estado trabajando el día anterior para prepara el salón de acreditaciones, el parque cerrado y el predio en general.

Casi inmediatamente comenzaron a llegar los corredores y el día, que nos había favorecido con un clima nublado y fresco, comenzó a tener tintes de fiesta.

Tengo que reconocer que es emocionante cuando uno es parte de esa fiesta previa, pero mentiría si digo que no me resultó muy gratificante ver la gente armando bicicletas, acomodando mochilas, el camarógrafo haciendo la previa, las pecheras amarillas que comenzaban a inundar el lugar, y pensar que 3 meses antes había sido solo una idea en mi cabeza, en un viaje en colectivo volviendo del II Eco Aconquija en Tucumán.

Habíamos comunicado las 9 hs. como hora de largada, sabiendo que tendríamos un retraso de unos 30 minutos. Aun así nos desviamos 20 minutos de nuestra "hora oficial" de largada y luego de una detallada charla técnica, a las 9:50 hs. comenzó la cuenta regresiva.

3, 2, 1, y con el grito de euforia habitual, el pelotón de 36 corredores salió a enfrentarse con el exigente primer tramo de trekking de 7 kilómetros.

Nosotros nos quedamos en el PCA y vimos como las pecheras amarillas se alejaban por el camino lateral del dique hasta ser pequeños puntos que dejaban la costa para treparse a las estribaciones de los primeros cerros.

Del otro lado se enfrentarían con un brusco descenso del nivel de 100 metros y un despiadado ascenso de 400 metros de desnivel en un ángulo de 45°. Todos los que pudimos nos trasladamos a un punto de la ruta 68 en dónde se podía ver a los corredores descender, ascender y volver a descender por el filo de los cerros.

Aquí me tengo que anotar un poroto, porque el circuito estaba diseñado para que los corredores estuvieran a la vista del público el 90 % de la carrera, lo que le dio un color extra al día, ya que muchos turistas que visitaban el camino de cornisa y la nuboselva Salto-Jujeña, hicieron un alto en la localidad de La Caldera para ver de cerca este evento.

El tramo de trekking, si bien era sencillo, tenía una desviación que podría significar varias desorientaciones, aunque yo confiaba que uno de los punteros, que era mi compañero de equipo en otras carreras y me había ayudado a diseñar algunos tramos, serviría de guía para los demás participantes. Los equipos debían llegar al PC1 y retornar por el mismo camino hasta determinado punto de inflexión.

Lo que sucedió aquí lo sé por comentarios de los corredores, así que estoy hablando por boca de terceros. Debido al calor y al sol que se las ingenió para atravesar el grueso manto de nubes, el encargado del PC1 buscó refugio bajo un árbol más frondoso del que yo había determinado para su puesto (cosa que le había aconsejado) y descendió desde su puesto en la cima de un cerro, pero en vez de hacer que los corredores comenzaran el retorno en cuanto lo encontraban, les indicó que completaran el recorrido. Nótese la buena voluntad de los competidores que cumplieron la indicación y completaron la vuelta. Si, hubo algunas desorientaciones en este tramo, pero como dijo uno de los participantes, se solucionaba si se detenían a leer la hoja de ruta.

11:30 hs. Los primeros equipos salen al tramo de 2 kilómetros por ruta de asfalto hasta el puente de La Caldera sobre Río Wierna. El Team Saltur ya lideraba la carrera seguido de cerca por el Team de las Nubes y el Team Manresa. Poco tiempo les tomó llegar a la Prueba Especial 1, un rappel libre de 7 metros en el puente.

Para destacar lo impecable de las dos pruebas especiales implementadas por el C.R.E.V. (Cuerpo de Rescate Especial Voluntario), liderado por Ernesto Flores, que en el puente dispusieron de tres líneas de rappel y gracias a lo cual nunca hubo tiempo muerto de los equipos y todos pudieron disfrutar del vértigo de realizar la prueba con la presión de la competencia. Hasta las 14:00 hs. la gente del C.R.E.V. hizo una labor intachable en ambas pruebas especiales y merece ser recomendada para organizaciones de este tipo.

Luego del rappel los equipos se enfrentaban a 3 kilómetros de coastering por el lecho del río. Y de haber leído la indicación de la hoja de ruta, todos hubieran sabido que debían pegarse a la margen Este del río. La gran mayoría de los participantes siguieron el curso principal de agua que se alejaba prácticamente un kilómetro del tramo diagramado y luego debieron desandar parte del camino para entrar correctamente a la Prueba Especial 2, que consistía un paso por un túnel con 1,80 metros de profundidad de agua helada, que debían atravesar con la ayuda de una cuerda guía.

Fue la diversión de los espectadores los gritos que retumbaban en el túnel ¡CHUUUUY! ¡Está helada! ¡Es muy hondo! Pero todos disfrutaron de esta prueba que le dio un toque refrescante a tanto esfuerzo.

Poco después de este chapuzón los corredores, completamente empapados, con sus hojas de ruta desteñidas y sus mochilas incómodamente pesadas, tomaban las bicicletas del PCA para enfrentar un complicado tramo de mountain bike en el lecho del río nuevamente.

Tenemos que reconocernos que no faltó hidratación y comida en el PC y siempre se brindó al que lo pidió. Esto hizo mucho más exigente la carrera en cuanto a lo competitivo pero mucho más llevadera.

En este tramo surgió la polémica de la carrera. El Team Saltur, que lideraba la competencia llegó al punto en que debía tomar un sendero a un costado de la ruta que los llevaba al lecho del río y a los 3 kilómetros de mountain bike por el incómodo camino. Este equipo llegó a ese puesto y consultó a los policías que controlaban el tránsito sobre el camino a seguir, que por supuesto no estaba en su conocimiento, y estos le indicaron seguir por el camino asfaltado. Consecuencia: se adelantaron 30 minutos a la planificación horaria y nos vimos forzados a redistribuir los PC a una velocidad infernal.

A pesar del reclamo de varios equipos que se guiaron por la hoja de ruta y no tuvieron este inconveniente, tenemos que considerar el hecho que el Team Saltur era debutante en carreras de aventura y no se guió por las pautas habituales de estas competencias (como es guiarse solo por la hoja de ruta o mapa), aunque no infringió ninguna norma, porque en el reglamento no se especifica que no se pueda consultar sobre el recorrido de la carrera. A mi entender, es un error que le puede pasar a cualquiera y debemos ser tolerantes a este respecto. Sin ir más lejos, en la III Edición del Eco Aconquija, en Tucumán, mi propio equipo se vio favorecido en varias posiciones por un error de orientación de los equipos líderes. Por otro lado, hay que reconocer el nivel físico del Team Saltur, que sacó mucha ventaja sobre el resto de los competidores y el tramo por el lecho del río no hubiera influido en las posiciones finales, incluso los habría favorecido.

Salvado este percance, el resto de los equipos siguieron con el trayecto demarcado pero solo 8 de los 18 equipos encontraron el PC4, estratégicamente ubicado para ser hallado solo si se seguía las indicaciones de la hoja de ruta. De ahí que la mayoría de los equipos tuvieran una penalización de 30 minutos por eludir un PC, y otros tengan penalizaciones por alterar el recorrido.

Una vez que dejaban el río, el tramo de mountain bike los llevaba a través del pintoresco pueblo de La Caldera y los hacía ascender una importante pendiente hasta la estatua del Cristo, de 25 metros de altura. Luego debían seguir atravesando el pueblo y llegar por un camino de ripio hasta los confines de la localidad y retornar por caminos vecinales y ruta de asfalto hasta el PCA.

Volviendo del monitoreo del PC5, en la base del Cristo, me encontré con el Tucumán Adventure Team, de la dupla Marticoll-Ruiz, quienes habían roto la transmisión de una de sus bicis y me pidieron autorización para continuar los 18 kilómetros restantes del tramo de mountain bike en modalidad Run & Bike. Me pareció demasiada exigencia, pero si ellos estaban dispuestos, no perjudicaban a nadie. Cargué su bici en mi auto y los dejé a su suerte. Realmente impresionante el despliegue físico de estos muchachos, que completaron los durísimos 40 kilómetros del recorrido y finalizaron en 10° lugar de la clasificación general a pesar de esta eventualidad.

13:30 hs. El Team Saltur cruzó la meta, seguido por el Team de las Nubes casi una hora más tarde y el Team Manresa, aunque al finalizar la carrera estas posiciones se modificarían por las penalizaciones correspondientes.

Promediaban las 16:00 hs. cuando decidimos cerrar los PC 4 y 5 y modificar el tramo de mountain bike, ya que los equipos que no habían pasado por estos puestos luego de 6 horas de competencia, no tendrían suficiente luz solar para completar el circuito. De los dos equipos que se vieron afectados por esta modificación, el Team Aventureros debió abandonar poco después por una lesión en el tendón de aquiles de su integrante femenino.

Cortamos solo este tramo, ya que preferimos acortar un "tedioso" tramo de mountain bike por ripio y no quitar las pruebas más atractivas, que eran las canoas y el tramo final de cross por un espeso monte.

17: 00 hs. Levantado el PC6, el más alejado del PCA, volvimos a este para disfrutar del espectáculo de los equipos que luchaban con sus canoas para direccionarlas correctamente y completar los 1000 metros de agua. Aquí me di el gusto de ver las emotivas llegadas de los últimos 7 equipos, entre ellos el único equipo femenino.

Realmente me resultó muy gratificante encontrarme que todos los que habían concluido el circuito se habían quedado a ver a los otros equipos y que se acercaran a saludarme y felicitarnos por la organización. Los auspiciantes quedaron muy satisfechos del espectáculo y eso significa mucho para todos, ya que nos deja la puerta abierta para próximas ediciones.

No sería honesto si no mencionara un suceso que opacó el brillo de toda la tarde, por lo menos para mi percepción. Fue nuestra primer experiencia como organizadores y somos conscientes que hubieron varios errores importantes durante las 10 horas de carrera, la inexperiencia no es justificativo para cometer errores, por eso aceptamos de buen grado las críticas que nos han hecho y las que estén dispuestos a hacernos. Pero estos errores tampoco justifican los insultos y agravios vertidos por familiares y allegados a un equipo, que además desconocen el funcionamiento de este tipo de competencia. Entendería el enojo de participantes y allegados si arbitrariamente se sometiera a los primeros a riesgos extremos e innecesarios, cosa que no sucedió, pero los reclamos por aspectos deportivos se deben realizar dentro de un marco de respeto y utilizando los instrumentos especificados a tal efecto. No vamos a generar una polémica sobre este tema, solo nos limitaremos a aclarar que lamentablemente, en próximas ediciones, nos reservaremos el derecho de inscripción.

El reloj se acercaba a las 18:00 hs. cuando cruzó la meta el Team Allegro Vivace de la familia Espinosa (padre e hijo), el último que quedaba en carrera. Destaquemos que Rafael Espinosa, de 56 años, hacía solo 3 meses se recuperaba de una fractura de costilla. Un ejemplo de voluntad.

Vimos mucho despliegue físico, mucha garra, muchos amigos, algunos dándose el gusto de llegar a un podio, otros cumpliendo con objetivos personales, gente de otras provincias a las que conocíamos solo por internet. Pero con lo que me quedo para siempre con el recuerdo es haber visto el Desafío de todos contra su principal oponente, uno mismo.

Aspectos positivos de la organización para rescatar, las pruebas especiales que no demoraron en absoluto el desarrollo de la carrera; el diseño del circuito tipo trébol, que hacía que los corredores pasaran 4 veces por el mismo lugar y que sea fácil seguir la carrera; la hidratación, que fue abundante y no faltó; y otros aspectos administrativos.

Para mejorar: mucho. PC's, comunicación, decoración, y todo lo que me indiquen los que sufren estas carreras.

Para los que creen que las carreras de aventura son un excelente negocio, nada más lejano de la realidad.

Me voy a descansar. Un poco más pobre y un poco más flaco que hace 2 semanas. Todavía falta mucho trabajo: las notas periodísticas, limpiar el circuito de las marcas plásticas, los agradecimientos a auspiciantes y patrocinadores.

La próxima estaré del lado de los que transpiran..."








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